
Todo sobre la fumigación profesional
08.06.2026La desinfección mediante nebulización ULV (Ultra Bajo Volumen) es un sistema altamente eficaz para eliminar virus, bacterias, hongos y otros microorganismos presentes en el ambiente y sobre las superficies. Esta técnica resulta especialmente recomendable en espacios con elevada humedad o con una importante carga orgánica, donde la proliferación de agentes patógenos puede representar un riesgo para la salud.
El proceso se realiza mediante un equipo nebulizador que dispersa el producto desinfectante en microgotas ultrafinas. Estas permanecen suspendidas en el aire durante unos minutos antes de depositarse de forma uniforme sobre todas las superficies, alcanzando incluso las zonas de difícil acceso.
Además de su acción bactericida, fungicida y viricida, los productos utilizados incorporan propiedades detergentes que favorecen una limpieza completa. El tratamiento suele completarse en un tiempo aproximado de entre 5 y 10 minutos, dependiendo del tamaño del área, y el uso de productos biodegradables permite realizar la desinfección sin dejar residuos perjudiciales.
Preparación antes del tratamiento
Para garantizar la máxima eficacia del proceso es recomendable:
- Limpiar previamente todas las superficies de forma exhaustiva.
- Retirar los alimentos del área que va a ser desinfectada.
- Guardar y proteger utensilios de cocina, como platos, vasos, cubiertos y recipientes.
- Apartar o proteger con plástico los equipos electrónicos y otros elementos sensibles a la humedad.
- Retirar cualquier material que pueda deteriorarse por la acción de la nebulización.
Durante la aplicación
Una vez iniciado el tratamiento, el nebulizador ULV distribuye el desinfectante en forma de microgotas que permanecen en suspensión antes de asentarse lentamente sobre todas las superficies. Este sistema permite una cobertura homogénea y una desinfección eficaz tanto del aire como de los elementos presentes en la estancia.
Recomendaciones después del tratamiento
Finalizada la desinfección, es aconsejable revisar las instalaciones para comprobar si existen zonas con humedad residual y secarlas si fuera necesario. También se debe evitar el contacto directo con el producto hasta que haya actuado completamente y verificar que todos los objetos retirados antes del tratamiento hayan sido correctamente desinfectados antes de volver a colocarlos en su ubicación habitual. De este modo, se garantiza un entorno limpio, higiénico y seguro para todos los usuarios.




