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11.05.2026Una vez completado el diagnóstico y seleccionados los materiales, la ejecución de la reparación de estructuras de madera deteriorada requiere seguir procedimientos específicos que garanticen la durabilidad de la intervención. Las técnicas disponibles van desde las más tradicionales, hasta las más avanzadas, como el refuerzo con fibra de carbono.
Saneado y preparación del soporte
La preparación del soporte es, probablemente, el paso más crítico de cualquier reparación. Toda la madera deteriorada, contaminada, infestada por organismos xilofagos o con escasa resistencia debe eliminarse completamente antes de aplicar cualquier material de reparación. Si se deja madera degradada bajo el material de reparacion, la reparación se despegará y la patologia continuará avanzando bajo la capa reparada.
El saneado se realiza habitualmente mediante hidrodemolición —chorros de agua a altísima presión— o con pulidoras, siempre buscando bordes sanos y perpendiculares al plano de reparación. La rugosidad del soporte debe ser suficiente para garantizar la adherencia.
Refuerzo con fibra de carbono (FRP)
El refuerzo con fibra de carbono, también conocido como FRP (Fibre Reinforced Polymer), es una de las técnicas más innovadoras y eficientes en la rehabilitación de estructuras. Consiste en adherir láminas o tejidos de fibra de carbono impregnados en resina epoxi a la superficie del elemento estructural que se quiere reforzar. El resultado es un material composite de extraordinaria resistencia y rigidez, pero muy ligero, que colabora con la estructura existente y aumenta significativamente su capacidad portante sin incrementar apenas el peso propio ni las dimensiones del elemento.
Esta técnica es especialmente valorada en situaciones donde el espacio disponible es limitado, donde el peso añadido sería problemático —como en forjados con carga máxima o en estructuras de puentes— o donde se requiere una ejecución muy rápida con mínima perturbación de la actividad del edificio. Las láminas de fibra de carbono se pueden aplicar en vigas para aumentar la resistencia a flexión, en pilares para mejorar la resistencia axial y la ductilidad en zonas sísmicas, y en muros para incrementar su resistencia a cortante.




